Este nuevo año se inicia con una trascendente discusión pendiente: la que el Congreso debe dar para decidir si aprueba un Código Civil y Comercial que sustituya los códigos Civil y de Comercio vigentes.
Por debajo de las normas constitucionales, se tratatá del cuerpo legal con mayor incidencia cotidiana en la vida de las personas y regirá para todos, pues los derechos civiles son gozados y de aplicación por todos los habitantes del país, nacionales y extranjeros.
La sanción del código introducirá otro cambio profundo en las regulaciones de nuestra vida en sociedad, que se suman a otras tantas que ya se vienen produciendo en los últimos años y a otros debates trascendentes que se dan en nuestra Democracia.
Vivimos un tiempo de cambio, tenemos ese privilegio.
